A mis viejos no les copaba mucho que me fuera a misionar. Pero sospecho que cambiaron de parecer, a juzgar por la cantidad de personas a las que les cuentan que me estoy yendo a Santiago del Estero mañana, porque creo que hay una relación directamente proporcional entre el orgullo que sienten los padres ante algo notorio en la vida de sus hijos y la cantidad de personas a las que se lo cuentan.
Sin embargo no toda la gente a la que le comentan comparte la opinión de que lo que vamos a hacer es algo para estar contento. El típico diálogo es masomenos así:
-Ah, mirá vos. Y... -entiendo que está buscando la mejor manera de preguntarme por la utilidad del viaje- mmm, ¿Qué vas a hacer allá?
-Bueno, llevamos merienda para los chicos, útiles, y ropa si nos entra, organizamos juegos para chicos y grupos para madres. Pero básicamente vamos a hablar con la gente.
-¿Hablar?¿De qué?
-¿Viste cómo hacen los Testigos de Jehová o los evangelistas, qué van de puerta en puerta? Es un poco así, hay algunos católicos que también hacemos eso. Tocamos la puerta, y preguntamos si les gustaría hablar, leer la Biblia, rezar. Algunos nos abren. No vamos a imponer o a enseñar: vamos a compartir. Así se vive la vida y también la fe, compartiendo.
-Ah...-el interlocutor en este momento parece considerar la cosa un poco aburrida- Bueno, llévate cosas frescas porque te vas a morir de calor. Shorcitos y musculosas...
-Mmm, no podemos llevar esas cosas, las monjis dicen que son medio provocativas. Tengo que llevar remeras manga corta y pantalones o polleras largas.
-¡¿Qué?! Bueno anda siempre con una botellita de agua...
- Sí, claro. No hay mucha agua en realidad, pero bueno.
-¿Cómo que no?
-Y, no. Nos vamos a bañar día por medio. Voy a estar super sucia, porque entre eso y el calor...
-Vos estás totalmente loca.
-Puede ser, pero no por eso. Hay gente que hace cosas mucho más sacrificadas, algunos misionan sin luz, un par de mis monjas anduvieron por África. Y de cualquier forma los chicos siempre vuelven felices.
Creo que eso es lo que llama la atención, y se contagia a los demás. Es un pequeño detalle bastante importante: vuelven felices.
Diría que vale la pena, pero la verdad no hay pena. Seguramente extrañe los ventiladores, la comida de mamá y mi ducha. Pero no estoy preocupada por esas cosas.
Me parece que vale la vida, y voy a comprobarlo en unas horas.
Mostrando entradas con la etiqueta COR misionero 2012. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta COR misionero 2012. Mostrar todas las entradas
1.1.13
9.9.12
Lo más importante no es
"Que yo te busque, sino que Tu me buscas en todos los caminos (Gen.3,9)
Que yo te llame por tu nombre, sino que el mío está tatuado en la palma de tu mano (Is. 49,16)
Que yo te grite cuando me faltan las palabras, sino que Tú gimes en mí con tu grito (Rm. 8,26)
Que yo tenga proyectos para ti, sino que Tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro (Mc. 1,17)
Que yo te comprenda, sino que Tú me comprendas en mi último secreto (1 Cor.13, 12)
Que yo hable de Ti con sabiduría, sino que Tú vives en mi, y te expresas a tu manera (2 Cor. 4,10)
Que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que Tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas (Jn 13,1).
Que yo trate de animarme y planificar, sino que tu fuego arde dentro de mis huesos (Jer. 20,9)
Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte,... Si tu, no me buscas, llamas y amas primero?
Que yo te grite cuando me faltan las palabras, sino que Tú gimes en mí con tu grito (Rm. 8,26)
Que yo tenga proyectos para ti, sino que Tú me invitas a caminar contigo hacia el futuro (Mc. 1,17)
Que yo te comprenda, sino que Tú me comprendas en mi último secreto (1 Cor.13, 12)
Que yo hable de Ti con sabiduría, sino que Tú vives en mi, y te expresas a tu manera (2 Cor. 4,10)
Que yo te ame con todo mi corazón y todas mis fuerzas, sino que Tú me amas con todo tu corazón y todas tus fuerzas (Jn 13,1).
Que yo trate de animarme y planificar, sino que tu fuego arde dentro de mis huesos (Jer. 20,9)
Porque, ¿cómo podría yo buscarte, llamarte, amarte,... Si tu, no me buscas, llamas y amas primero?
El silencio agradecido es mi última palabra y mi mejor manera de encontrarte."
Benjamín González Buelta
11.8.12
Canciones de misa
Una vez le dije a una amiga atea "Wau, las canciones de misa son increíbles". Disimuló su escepticismo para comentarme educadamente: "Eso es la acústica".
Así como ella no cree en Dios, yo definitivamente no creo que sea la acústica. Ninguna acústica tiene que ver con las letras esas que hablan de cosas que uno a veces todavía no llegó a poner en palabras. He visto muchos no-creyentes cantarlas bien fuerte. Aparecen en mi celular mezcladas entre Pink Floyd y Hugh Laurie, y a veces tengo que pasarlas de largo para no ponerme a llorar en la calle.
Si las buenas canciones te llenan la vida y el alma, cómo no van a hacer eso las cancioncitas de misa. Hablan del Amor en toda su inmensidad.
Mi favorita de todos los tiempos es "Cara a cara." (Solo déjame mirarte cara a caraaaaaa y perderme como un niño en tu miradaaaaaa y que pase mucho tiempo y que nadie diga nadaaa, porque estoy mirando al Maestro cara a cara. Que se ahogue mi recuerdo en tu mirada, quiero amarte en silencio y sin palabraaaaaas. CUANDO CAIGA ANTE TUS PLANTAS DE RODILLAS, DÉJAME LLORAR PEGADO A TUS HERIDAS! DERROTADO Y DESDE EL SUELO, TEMBLOROSO Y SIN ALIENTO, AUN TE SEGUIRÉ MIRANDO MI MAESTRO! Y QUE PASE MUCHO TIEMPO, Y QUE NADIE ME LO IMPIDA, QUE ESPERADO ESTE MOMENTO TODA MI VIDA)
La escuché muchísimas veces a lo largo de todos estos años en relación activa con Jesús, pero no se por qué justo hoy, mientras sonaba en la capilla del colegio me acordé de haberla escuchado una vez en particular.
Recién empezaba de verdad mi camino en la Fe, era joven e inexperta... Tres años atrás. Me habían prohibido terminantemente ir a la misa en la cual mis compañeros se confirmaban. Estoy bastante convencida que Dios acomodó un par de sucesos para regalarme unos minutos, aparecer unos segundos en la celebración tan importante para mis pares, los que caminaban conmigo, y fueron unos segundos muy bien vividos. Sonaba "Cara a cara" mientras veía caras sorprendidas, abrazaba a las personas que tenía a mano y estaba con todo el corazón, alma y cuerpo en el lugar que tenía que estar.
Cuanto más crezco en la Fe, más me convenzo que estoy donde tengo que estar. Siempre. Ni adelante, ni atrás.
¡Qué regalo es tener esa convicción cuando estás más perdido que turco en la neblina! Lo bueno de patinar afuera del camino es poder estar en lugares no planeados por nosotros. Lo bueno de estar perdido, es que no importa para donde arranques, vas a caminar para algún lado donde algo va a haber. Algo que no podrías encontrar sin primero perderte.
No estoy pasando un muy buen momento, pero está sensación 2.0 de dejarme en las manos de Él sin pedirle nada a cambio, el entender que Dios entiende mejor de bien y mal que uno mismo. El saber internamente que quizás me vaya como el orto, pero a pesar de eso todo va a estar bien, es una luz que brilla en personas concretas a mi alrededor que simplemente me quieren.
LOVE LIFTS US UP WHERE WE BELONG.
7.6.12
Colectivo equivocado.
El otro día fuimos con los chicos del grupito misionero a un barrio cerca del nuestro para hacer una recreación con nenes (muy linda). Cómo supuse que íbamos a tomar el colectivo en la estación, fui para allá caminando apurada, porque como siempre, llegaba tarde. Cuando llegué le pregunté a Rochi dónde andaban, y resultó que habían cambiado de parada, y que estaban a cuatro cuadras de mi casa. Espere el colectivo correspondiente en la estación al cual los chicos iban a engancharse, mientras pensaba que era una boluda por no haber preguntado bien y ahorrado cinco cuadras (convengamos que tampoco era demasiado). Después de no acordarme como hacer para pasar la sube, -nunca me puedo acordar y generalmente me tocan colectiveros antipáticos que no tienen paciencia-, miré pancha el paisaje muy conocido hasta que vi a los chicos esperando en la parada donde el colectivo iba a doblar para que subieran... Y uia, eso no pasó, el colectivero siguió de largo y mi banda amiga ni se había dado cuenta. Convencida de que tengo algún tipo de maldición con el transporte público, le pregunté al colectivero que onda y me dijo que cambio el recorrido porque la calle estaba cortada (¡Qué tonta, por Dios, si era mi calle! ¡Obvio que estaba cortada, pasaba por ahí todos los días!). Me bajé, y camine otro par de cuadras hasta que me encontré con los muchachos, y nos dirigimos a una nueva parada cercana.
Lo primero que me dijo la monji que nos acompaña después de preguntarme que había pasado fue, "¡Qué suerte! Si no te habrías tomado ese colectivo hubiéramos estado ahí parados tres horas." Bueno, también podría haberme dado cuenta desde el principio que mi propia calle estaba cortada, pero conociéndome a mí, ¡Qué suerte!
Cuantas veces en la vida me tomo colectivos equivocados, o como este, el correcto pero con un recorrido distinto. La vida es muy complicada como para apresurarnos a juzgar a un colectivo de correcto o incorrecto.
Lo primero que me dijo la monji que nos acompaña después de preguntarme que había pasado fue, "¡Qué suerte! Si no te habrías tomado ese colectivo hubiéramos estado ahí parados tres horas." Bueno, también podría haberme dado cuenta desde el principio que mi propia calle estaba cortada, pero conociéndome a mí, ¡Qué suerte!
Cuantas veces en la vida me tomo colectivos equivocados, o como este, el correcto pero con un recorrido distinto. La vida es muy complicada como para apresurarnos a juzgar a un colectivo de correcto o incorrecto.
5.5.12
Luz
Hace bastante tiempo viene revoloteando en mi cabeza la idea de personas de colores, o luces.
Un par de veces, diferentes personas que en todas las ocasiones me significaron mucho me dijeron cosas como "Sos como una luz", o "Vos le ponés los colores", y orgullosamente guardo esas palabras como las más lindas que me hayan dicho jamás. No sé porqué me gusta tanto la idea, probablemente porque me resulta terriblemente tierno, o quizás porque no se me ocurre algo tan lindo como una persona de colores.
¿Qué será entonces está condición?¿Cómo darse cuenta quien la encarna?
No creo que lo último sea difícil, caminando por las calles de esa jungla de metal que es capital, uno encuentra pocos buenos candidatos a tener esta peculiar característica ilustre. Individuos de todas formas pero sonrientes, que caminan diferente, piden perdón y permiso y miran. Pero no hay forma de estas muy seguro a simple vista. Es cuando empezas a conocer a alguien cuando te das cuenta por lo que dice y lo que muestra que es un ser radiante, que brilla. A veces antes, a veces después, te terminás dando cuenta que te encontraste con una persona única, que te mira a los ojos más de lo normal, con ojos que parecen brillar más de lo normal. Que es diferente de verdad.
Hoy en COR trabajamos, con además del cuentito que acabo de puclicar y que se haya inmediatamente abajo de esto, una comparación persona-hornitoorientalcompradoenuntodopordospesos. A simple vista puede parecer extraño pero tiene mucho sentido. "Lo vi en su barro, tan sencillo, tan imperfecto, y me vi así de barro, así de imperfecta. Tiene agujeritos, perforaciones, y tengo heridas y marcas en la piel. Pero entonces me fijé que en su interior había un espacio para una vela, para una vela muy pequeña. Y me hizo pensar que por pequeña que sea, la luz que regala, la llamita que da, es más que necesaria, necesaria para dejar traslucir un rostro, una sonrisa, una lágrima, necesaria para provocar un incendio, para hacer una plegaria, para evocar una promesa, para reír,y hasta para dar calor. Esa luz como la que llevamos en nuestras vidas se cuela por agujeritos de mi horno y por los bordes de mis heridas, esa que dice que hay un Dios dentro mío que hace fuerza por salir por cualquier rendija después de haberme quemado tanto. "
Entre una avalancha de pensamientos que me surgieron con toda la reflexión, a los que se agregaron un montón más de mis compañeros, redescubrí que en todos está esa llamita.
Algunos no quieren hacerse cargo, o incluso les dá vergüenza, así que le ponen una maceta arriba, pero sigue brillando ineludiblemente abajo de eso. Otros no se dieron cuenta que en realidad están brillando, quizás encandilados por luces de los demás. Algunas personas no se dan cuenta que en realidad tienen una montaña de carbón al lado, y solamente prenden una ramita. Pero hay gente, personas que me hacen plantearme que pude haber hecho tan bueno como para poder conocerlas, que es un incendio forestal, y aunque a veces claudique un poco, alumbra cada vez más. Quizás estos últimos quemen todo porque ven la luz en todos los otros y también en si mismos.
Un par de veces, diferentes personas que en todas las ocasiones me significaron mucho me dijeron cosas como "Sos como una luz", o "Vos le ponés los colores", y orgullosamente guardo esas palabras como las más lindas que me hayan dicho jamás. No sé porqué me gusta tanto la idea, probablemente porque me resulta terriblemente tierno, o quizás porque no se me ocurre algo tan lindo como una persona de colores.
¿Qué será entonces está condición?¿Cómo darse cuenta quien la encarna?
No creo que lo último sea difícil, caminando por las calles de esa jungla de metal que es capital, uno encuentra pocos buenos candidatos a tener esta peculiar característica ilustre. Individuos de todas formas pero sonrientes, que caminan diferente, piden perdón y permiso y miran. Pero no hay forma de estas muy seguro a simple vista. Es cuando empezas a conocer a alguien cuando te das cuenta por lo que dice y lo que muestra que es un ser radiante, que brilla. A veces antes, a veces después, te terminás dando cuenta que te encontraste con una persona única, que te mira a los ojos más de lo normal, con ojos que parecen brillar más de lo normal. Que es diferente de verdad.
Hoy en COR trabajamos, con además del cuentito que acabo de puclicar y que se haya inmediatamente abajo de esto, una comparación persona-hornitoorientalcompradoenuntodopordospesos. A simple vista puede parecer extraño pero tiene mucho sentido. "Lo vi en su barro, tan sencillo, tan imperfecto, y me vi así de barro, así de imperfecta. Tiene agujeritos, perforaciones, y tengo heridas y marcas en la piel. Pero entonces me fijé que en su interior había un espacio para una vela, para una vela muy pequeña. Y me hizo pensar que por pequeña que sea, la luz que regala, la llamita que da, es más que necesaria, necesaria para dejar traslucir un rostro, una sonrisa, una lágrima, necesaria para provocar un incendio, para hacer una plegaria, para evocar una promesa, para reír,y hasta para dar calor. Esa luz como la que llevamos en nuestras vidas se cuela por agujeritos de mi horno y por los bordes de mis heridas, esa que dice que hay un Dios dentro mío que hace fuerza por salir por cualquier rendija después de haberme quemado tanto. "
Entre una avalancha de pensamientos que me surgieron con toda la reflexión, a los que se agregaron un montón más de mis compañeros, redescubrí que en todos está esa llamita.
Algunos no quieren hacerse cargo, o incluso les dá vergüenza, así que le ponen una maceta arriba, pero sigue brillando ineludiblemente abajo de eso. Otros no se dieron cuenta que en realidad están brillando, quizás encandilados por luces de los demás. Algunas personas no se dan cuenta que en realidad tienen una montaña de carbón al lado, y solamente prenden una ramita. Pero hay gente, personas que me hacen plantearme que pude haber hecho tan bueno como para poder conocerlas, que es un incendio forestal, y aunque a veces claudique un poco, alumbra cada vez más. Quizás estos últimos quemen todo porque ven la luz en todos los otros y también en si mismos.
La taza
"Se cuenta que alguna
vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba de visitar las pequeñas
tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde
vendían vajillas antiguas.
En una de sus
visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. “¿Me permite ver esa tasa?,
preguntó la señora, “nunca he visto nada tan fino como esto”.
En cuanto tuvo en
sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar. La tacita comentó:
- “¡Usted no
entiende! Yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo. Hace
mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo. Mi creador me tomó entre
sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me
desesperé y le grité: ‘¡Por favor, ya déjame en paz!’. Pero sólo me sonrió y me
dijo: ‘aguanta un poco más, todavía no es tiempo’.
- Después me puso en
un horno. ¡Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté por qué mi creador
querría quemarme, así que toqué la puerta del honro. A través de la ventana del
horno puede leer los labios de mi creador que me decían: ‘aguanta un poco más,
todavía no es tiempo’. Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me
puso en una repisa para que me enfriara. ¡Así está mucho mejor!, me dije a mi
misma, pero apenas me había refrescado ya me estaba cepillando y pintándome. El
color de la pintura era horrible. Sentía que me ahogaría. ¡Por favor detente!
le gritaba yo a mi creador, pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto
negativo y decía ‘aguanta un poco más, todavía no es tiempo’.
- Al fin dejó de
pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno.. no era un horno
como el primero, sino que era mucho más caliente. Ahora sí estaba segura que me
sofocaría. Le rogué y le imploré que me sacara. Grité, lloré, pero mi creador
sólo me miraba diciendo ‘aguanta un poco más, todavía no es tiempo’.
- En ese momento me
di cuenta que no había esperanza. Nunca lograría sobrevivir a ese honro. Justo
cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi creador me
tomó cariñosamente y me uso en una repisa que era aún más alta que la primera.
Allí me dijo un momento para que me refrescara.
- Después de una
hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: ‘¡Mírate,
ésta eres tú!’ Yo no podía creerlo! Esa no podía ser yo. Lo que veía era
hermoso. Mi creador nuevamente me dijo: ‘Yo sé que te dolió haber sido
golpeada, amoldada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estaba, te
hubieras secado, se que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno,
pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado. También sé
que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte
pintado tu vida no tendría calor. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo
horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido
suficiente para que subsistieras. ¡Ahora tú eres un producto terminado! Eres lo
que yo tenía en mente cuando te comencé a formar."
(Volví a COR*, Comunidad Reparadora, grupito de pastoral de mi colegio).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

