Mostrando entradas con la etiqueta la vida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta la vida. Mostrar todas las entradas

30.6.13

"Qué ingenua que sos"

" << Fiarse es bueno, pero no fiarse es mejor>> dice un proverbio, pero ésta es una sabiduría bastante superficial, porque la capacidad de fiarse es característica del hombre fuerte y seguro. El hombre inseguro no se fía ni siquiera de su madre. Cuando más verdaderamente hombre es uno más capaz es de fiarse, porque intuye los motivos adecuados que tiene para creer en el otro.
Al que tiene facilidad para una asignatura le basta una señal para intuir la solución del problema, mientras los demás tienen que esforzarse en dar todos los pasos. Tener facilidad para una cosa es como tener afinidad con ella. La facilidad para captar lo humano quiere decir que se tiene mucha humanidad dentro de uno; entonces sí que descubro hasta qué punto puedo fiarme de tu humanidad.
Es como si el hombre hiciese una comparación rápida consigo mismo, con su propia «experiencia elemental», con su propio «corazón», y se dijera a sí mismo: «Hasta aquí corresponde, y, por tanto, es verdad, me puedo fiar». "

Luigi Giussani -El sentido religioso-

Barrionuevo

1.4.13

Techo



"Un techo para mi país debería llamarse Un piso para mi país" dijo uno de los chicos que construyó en mi cuadrilla la última construcción masiva.

Siempre escuché noticias de gente buena que se decidían a, vaya a saber como, hacer una casa para alguien que la necesitara, pero no fue hasta el año pasado cuando varios amigos decidieron sumarse cuando me enteré que no es simplemente hacer una casa.
Techo es muchísimo más. Es el trabajo de voluntarios antes y después de la construcción, y también otros proyectos: apoyo escolar, juegos para chicos, trabajo en los barrios.
Es gente que se acerca a familias que realmente la necesitan y se deciden a sacarse a sí mismos adelante, pagando una parte de la casita prefabricada y comprometiéndose a ayudar a los voluntarios. 
Quise ver todo eso de cerca, así que me animé con una amiga -igual de inservible que yo para la construcción- a sumar nuestros pares de manos.
Nos tocó construir en Acuba, Lanús. Muy temprano la mañana de un sábado, Andrés y Lili le abrieron las puertas de su casa a nuestra cuadrilla.
Andrés estaba recientemente operado de peritonitis y supuestamente no tenía que moverse mucho, pero el decía que de cualquier forma tiene que trabajar para darle de comer a los chicos, así que era el primero en agarrar la pala, bajar los paneles, cortar los pilotes, sacar y volver a clavar los clavitos que yo ponía mal. Creo que no se sentó en los dos días ni para tomar mate.
Lili le dio de comer a toda la construcción y no paraba de sacar pan dulce del horno mientras vigiliba a los chicos, que a veces resultaban demasiado entusiastas -"¡yo quiero ayudar a hacer mi casa!"-
También nos ayudaron los vecinos, dejándonos lugar para poner las chapas del techo y alcanzándonos cascotes, y los buenazos de los abuelos.
Todavía tengo un callo en el dedo, pero no podía dejar de cavar con mi joven ayudante buscador de tesoros. De la tierra salía cualquier cosa -yo también pensaba cuánto es lo que la lastimamos- y entre tijeras, bolsas de plástico, muñecos y pedazos de caño encontramos con mi amigo pedazos de mármol y piedras raras. Juanchi después lo vendió y compró con esa plata un palito helado para una de las voluntarias.
-Sobredosis de ternura-
Hay gente que dice sin embargo que todo eso no sirve para nada. Por ejemplo, en este caso yo no debería haber pasado un fin de semana con todas estas personas en Buenos Aires cuando ellos eran de Chaco, a la casa la tendríamos que ir a hacer allá. En parte es cierto: Esta gente nunca debería haberse visto obligada a dejar familia, amigos y tierra para venir a amontonarse a una gran ciudad que sí les deja escuela y hospital a mano. Deberíamos ir al interior y solucionar el problema de raíz y evitar la injusta y dolorosa mudanza de montones de familias. ¿Pero mientras tanto, que pasaba con Lili y sus hijos? Ella dijo emocionada que no podía creer que estaba pintando su casa cuando había llegado a ese lugar con dos chapas bajo el brazo y nada más. ¡Una casa! Después de ver tantas sonrisas a mi también me parecía un palacio. Un piso a partir del cual seguir soñando con construir más vida.
Juanchi me preguntó en un momento quién era el jefe ahí. Le dije que no había, aunque los que sabían más nos enseñaban todo a los nuevos para que en algún momento también podamos enseñarle a otros.
-No entiendo. Entonces, ¿quien les paga?
-Nadie nos paga Juanchi
-¡¿Y por qué lo hacen?!
-¡Porque queremos!
-Ah... ustedes son re buenos.
No le solucionamos la vida a esta familia, pero lo que hicimos fue estar ahí para hacerles saber que si quieren ir para adelante, alguien les va a dar una mano -porque no fue un regalo, ¡si ellos la consiguieron!-. Que no importa que este mundo parezca irse al cuerno, que queda un montón de gente buena. Juanchi y sus hermanitos duermen hoy en una casita de madera confiando en la vida.
Volviendo para casa en el micro a la vuelta me puse a hablar con uno de los pocos chicos de la escuela con los que no había hablado. -es cierto que soy muy poco tímida, pero el ambiente invitaba a cazar tu desayuno o cena y a ponerte a charlar con el que se te sentaba al lado- qué me preguntó cómo sintetizaría esos días en dos palabras. Lo pensé un poco y le dije que para mi era una pura experiencia humana. Compartir mesa con la familia, conocer muchas vidas diferentes y la locura de un montón de gente que no tiene nada que ver con la construcción alzando una casa en dos días. Una chica de Nepal al lado de un chico con rastas, kirchneristas y antikirchneritas: todo el mundo levantando un panel, unidos por lo que a todos nos pasa en el fondo. Eso es ser humano.
Le pedí entonces a el una respuesta y me dijo que no podía dármela. No se puede sintetizar eso. Tiene razón, ¡hay que vivirlo!



28.3.13

Levántate, tu fe te ha salvado.


Es increíble como las cosas empiezan a andar cuando uno se decide a seguir tirando para adelante.
Sin saber para donde disparar pero tirando para adelante fue como llegué a Pascua Joven. Una amiga de una amiga me dijo que iba a estar bueno, que podía participar. Con un poco de miedo al principio, y con más actitud de "¿A ver que onda? que de "Voy a dar lo mejor de mí y algo bueno va a salir", caí en reuniones de 300 coordinadores sin ver a una sola cara conocida, acordándome masomenos del nombre de Sofi y nada más. Sin embargo unos meses después encontré en ella otra de esas amigas desperdigadas por el mundo que la vida te las presenta en bandeja en el momento justo en el que son necesarias y en sus amigos mucha buena onda para bancar a la filósofa demente.
Llegué con fe, como siempre, pero sin nada de confianza -¡¿dónde se ha visto?!-, por estar muy dolida. Pascua Joven me sanó. Compartirme con el corazón y escuchar otras vidas, solamente estar junto a mil doscientas personas en búsqueda me hizo sentirme orgullosa de mí. Yo también soy tan ser humano como ellos, tengo muchas más preguntas que respuestas y busco. Está bueno también desgastar suela, que esa búsqueda duela. Creer es un poco estar en pelotas, pero está bueno ser vulnerable y jugarse por el otro.
Hace poco me dí cuenta discutiendo que realmente creo que puedo cambiar el mundo. Me emocioné mucho y me puse mal ante la crítica "no vas a poder, nada nunca va a cambiar, nadie puede cambiar a nadie, nada de lo que hagas va a importar"... "¿Ah no?¿Y entonces qué hago?" Quiero dar toda mi vida para el cambio, desde donde estoy, porque realmente creo que vale la pena apostar a la vida. ¡Si no gano no tengo nada que perder! Vivir creyendo es eso. Ya me dí cuenta que no soy Gandhi, y lo más probable es que no pueda solucionar el hambre en África, pero soy Victoria Kowalski, y si tengo que dejar mi vida para sacarle una sonrisa a la persona que tenga al lado, quiero hacerlo con toda la garra que tenga.
Creo que esta actitud de la revolución de lo pequeño es altamente contagiosa. Tengo un montón de locos visionarios a mano que padecen de lo mismo, y a juzgar por lo que me dicen, creo que yo también infecto a otras personas.
Así que sigo como siempre, sin saber donde caranchos va a terminar mi barca. Pero ojalá nunca me entere, porque la verdad es muy divertido estar así de viva.

Grupito 67.

13.3.13

Dios compañero

Si quieres, te acompaño en el camino,
y en el camino vamos conversando.

Y al conversar, tus hombros se descargan;
descargas, pues tu peso voy llevando.

Pues pesa el peso de tu desencanto
y es tu resignación aún más pesada.
Pero te sostendré, pues ya sostuve
la cruz de toda cruz en mis espaldas.


Me duele que te alejes de los tuyos,
y el creciente dolor de tu aislamiento;
pues toda mi pasión es ver reunidos
a los hijos de Dios que andan dispersos.

Yo sé que ya no crees en nuestro sueño.
Buscas seguridad retrocediendo.

Pero hasta en dirección equivocada
lo mío es ir contigo, compañero.


Si quieres, te acompaño en el camino
Si quieres, hoy me quedare contigo.


Escucha profecías, peregrino,
No seas testigo de desesperanza.
Es hora que levantes la cabeza
Y, aunque anochece, alientes la confianza.


Pues es posible ver de otra manera
La trama que se te hizo tan confusa.
¿No ves el hilo de oro de la Pascua
que rediseña todo lo que cruza?

¿No ves que desde dentro de las muertes
la muerte fue implotada y ya no mata?
Y se revela el nombre de la Vida:
Y el nudo que te ataba te desata.

Partir juntos el pan en nuestra mesa
descifra quiénes somos y seremos.
La Pascua nos irrumpe, amor de amores,
lo más vivo venciendo lo más muerto.

Si quieres te acompaño en el caminoooooo. 

 
Por fin sabrás quién soy, sabrás quién eres,
Mientras despiertas del antiguo sueño:
Y entenderás que es fiel a sus promesas
El Dios que prometió ser compañero.

Y de la historia mía y de la tuya
Ya no te escaparás, ni tendrás miedo.

Verás la historia como historia abierta
Y la esperanza arder su ardor sereno.

Y sentirás nostalgia de tu gente.
Y querrás compartir tu aliento nuevo.
Sin más demora, ponte ya en camino.
Sin más demora, ponte en medio de ellos.

Y brillará en tu fe de caminante
Mi nombre y mi misterio de “camino"

Y de mi fiel estar-acompañando
Tu amor de acompañante será el signo.


Si quieres, te acompaño en el camino



-Seba convocando a los chicos de Tintina con el super megáfono-



Eduardo Meana
(Más canciones etc, por acá)

1.3.13

"Apurate a cambiar al mundo, antes de que el mundo te cambie"

Hoy Juampi me contó que uno de los mejores profesores que tuve le dijo eso una vez.
Tengo miedo de que el mundo me cambie y volverme una adulta gris y rutinaria. Creo que es uno de mis mayores miedos, y me pasó varias veces por al lado.
Hay gente que dice que eso es madurar. Darse cuenta de que nada es como queremos y que es totalmente inútil de nuestra parte enfrentarnos a esos monstruos enormes que nos tienen presos: el sistema, el capitalismo, el consumismo, el individualismo, el sinsentido del ajetreo cotidiano. Que somos hormiguitas de paso por la vida y lo mejor es disfrutar de nuestro escaso tiempo terrenal con las reglas de juego que alguien alguna vez escribió. Que no vale la pena arriesgarse por grandes ideales abstractos: No vale la pena la solidaridad con el otro, la búsqueda de sentido, la confianza en lo ultramaterial, el arte, ni la política ni nada de lo que nos hace humanos. 
A mi me parece más bien que madurar y crecer es otra cosa. Ser más conscientes de la realidad gracias a los años vividos no tiene que aplastar la capacidad que tenemos todos de asombrarnos como chicos de lo más simple. Es que siempre quedan tantas cosas por saber y hacer... Se puede ser joven para siempre, y creo que es una buena idea. Se puede descubrir nuestra pequeñez y asumirla, enfrentarnos con los monstruos reconociéndonos chiquitos... pero firmes. 
Cada persona cambia el mundo a cada momento, por la sencilla razón de que todos estamos en el mismo barco, no podés bajarte de la tierra. Lo que si podemos es decidir entre el conformismo facil y la obediencia a los monstruos o el combate a muerte. Probablemente se nos pase la vida peleando, pero como me dijo hoy La trexis "el incorformismo no es incompatible con la felicidad". Por el contrario, la felicidad sospecho que es la adecuación a nuestra naturaleza, el ser fieles a nosotros mismos. 
Sé que no voy a cambiar mucho. Ni siquiera puedo cambiar a nadie que no quiera cambiarse a si mismo. Pero si soy un granito de arena, estoy dispuesta a ser un granito de arena movedizo. Por suerte no estoy sola en esta. Tengo un puñado de amigos que son superheroes -y no precisamente yankis.-


11.2.13

Estás vivo

"Sé que hay gente que dice que estas cosas no pasan. Y es gente que olvida lo que es tener 16, o cumplir 17. Y todo esto será historia, y nuestras imágenes se volverán viejas fotos. Y todos nos volveremos el padre o madre de alguien. Pero en este momento, esos momentos no son historias. Esto está pasando. Estoy acá, y la estoy viendo a ella. Y es hermosa. Puedo verlo, ese momento en el que sabés que no sos solamente una triste historia. Estás vivo. Y ves las luces en los edificios y todo lo que te hace preguntarte... Y estás escuchando esa canción, con la gente que más querés... Y en este momento, lo juro... Somos infinitos."


-En Chañarmuyo, por alguna ruta.

The perks of being a wallflower


El instante es donde reposa toda la eternidad 
-Creo que Aristóteles en algún lugar de la Física dice algo así-.


*Notese la relación de esto con la entrada anterior. Juro que ví la película inmediatamente después de escribir la susodicha.

Hormigas-Infinito

"Vos vas a lograr grandes pequeñas cosas. Vas a ver" 
Pachufrita

"Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espere algo de nosotros. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos no con palabras, ni con meditaciones, sino con el valor y la conducta recta y adecuada. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular."

Viktor Frakl, El hombre en busca de sentido


Hace unas semanas en lo de mi tía descubrí colgadas de un perchero dos fotos, la Madre María Teresa de Calcuta al lado de dos motoqueros en blanco y negro, con toda la pinta de estar haciendo un largo viaje. No tengo idea quienes eran, y tampoco lo pregunté porque estaba ocupada tratando de entender que había en aquellas imágenes que me sacudía tanto.
Eran imágenes de vida totalmente diferentes. Viajes muy distintos. 
Todo el año un par de mis compañeros filosofales estuvieron discutiendo sobre Leibniz y el infinito en acto. No entendí ni jota del problema matemático, pero de repente me dí cuenta del abismo sin fondo que es cada persona.
Una canción de Calle 13 dice que hay seis mil millones de habitantes. Seis mil millones de personas únicas e irrepetibles, con diferentes historias personales, culturales y sociales, creencias, religiones, libertades, gustos, sueños, metas, valores, caracteres, pensamientos, sentimientos... 
¡Cada persona es un infinito en acto!  Cada persona mira el mundo desde sus ojos, con sus propios colores y perspectiva, ocupando un lugar en tiempo y espacio que nunca va a poder ser abarcado por otro.
Somos infinitos e ínfimos a la vez. Somos hormigas. Conocemos hormigas, nos movemos en un hormiguero. Ayudamos a hormigas. Nuestro infinito nos desborda, y lo compartimos y forjamos en conjunto,  pero nada de lo que hagamos va a iluminar a todos los demás.
Sospecho entonces que todo esto se trata de conocer nuestro propio infinito de hormiga y asumirlo, hacerlo propio. Conocernos, aceptarnos, querernos. Encontrarnos en otros infinitos hormiga y así ensancharnos. Ser otra foto colgada en el perchero de mi tía. Una foto en blanco y negro o en color, en cualquier lugar del mundo, en una moto o firmes en la tierra, pero una foto nítida, una fotaza. Una foto que valga la pena ser vista, que arranque una sonrisa. 

* Esta es una hormiga-infinito a la que le debo gran parte de mi hormiguitez infinitada (La trexis)

24.1.13

Hormiguitez

Hace unas semanas, -bastantes, en realidad creo que en diciembre- estaba haciéndome el cotidiano matecocido de las cinco, cuando me asaltaron sin evidente razón las preguntas pesadas y bastante tortuosas sobre el mal. Traté de no darles pelota, no quería que me arruinaran mi dulce matecocido, pero fueron bastante insistentes, como siempre.
El texto que anda circulando por feisbuck y alrededores sobre el joven alumno que defiende la existencia de Dios contra su profesor y sostiene que el mal es la ausencia del bien, que en sí no existe, como no existen la oscuridad ni el frío, si no que estos son ausencia de luz y calor... Es super lindo. Incluido el colorido detalle de que el alumnito despierto termina siendo ni más ni menos que Einstein.
Pero la verdad es que está. No existirá como tal, y todo lo que quieras... pero está. Se siente. Y jode.
Creo que es una de las grandes preguntas del hombre. Bah, en realidad, sospecho que es una de las muchas caras de la única pregunta del hombre. ¿Qué es todo esto?
Me parece que la de ese texto es una buena respuesta, pero está lejos de estar cerrada. Y entonces, así me encontró otra vez la pregunta, porque me fui dando cuenta con el tiempo de que la dimensión del mal es más grande de lo que pensaba.
Siempre fui un poco socrática en ese sentido, me parecía que el mal que hace el hombre es en realidad ignorancia en acción. No podía entrarme en la cabeza como alguien puede hacer mal algo, sabiendo pero de verdad, internamente, lo que está haciendo. Pero sí: Ahora sigo creyendo que el hombre es naturalmente bueno, que toda persona está inicialmente llamada al bien. Pero que hay gente forra con conciencia, la hay.
Y entonces, bastante perturbada, miré por la ventana. Una manchita negra se movía, y me pareció que era una hormiga moviendo a otra. Salí al patio a comprobarlo, y me agaché a mirar la escena que trascurría casi bajo mis pies.
Pensé en una clase de teología que hablamos de un Darwin horrorizado ante una naturaleza esencialmente cruel y destructiva. ¿Que hubiera pensado de esa hormiga solidaria?
Una hormiguita ajena a todos los problemas del mundo. Al presidente moribundo de Venezuela, y a la guerra de oriente, y las millones de personas que sufren. Probablemente ni siquiera sabía del sufrimiento de sus congéneres hormigas. Y sin embargo ahí estaba, levantando a otra compañera.
Tenía ganas de ayudarla, -actitud bastante incoherente por mi parte, habiendo matado anteriormente a tantas de sus compatriotas-, pero obviamente, con la suavidad que precisamente no me caracteriza, no hubiera podido agarrarla sin aplastarla, y tampoco llevarla a su hormiguero. La única que podía hacer algo era ella. Así de chiquita.
Volví a mi matecocido sabiendo más que cada vez sé menos pero decidida a, sin nunca dejar de preguntarme, dar lo mejor de mí aunque no entienda nada. Ofrecer mi hormiguitez.

-Con Jesús en el Calvario de Tandil-

22.1.13

Ver II

"Qué riqueza de matices descubre una segunda mirada y una tercera mirada"

Cachito de madera en lo de Pocha, de Tintina.

-Las fotos son de la casa donde estuvimos parando.

17.1.13

Sólo tengo caminos

Sólo tengo caminos.
Caminitos, nada más.
Ante un Dios que se llama "Camino",
sé que hay aquí no hay descanso,
no hay me
ta.

Sólo tengo caminos
para describirme,
para entender mi alma
y abrazar mi vida y la tuya.
Sólo tengo caminos.

Sólo la mente vuela y llega,
¡La vida real va más despacio!
Velocidad crucero de la vida:
tu humilde paso.

Sagrado ritmo tibio,
ciclo humano de cuatro estaciones.
Como bosque creciendo,
es así nuestro cambio posible.

Sólo cuando caminas, besas
de tu esencia, su belleza.
Dios despacito va abriendo su mano
... y te despliegas.

Que el caminar te apacigüe
y te hermane, te cure y te absuelva,
desde el respeto sabio
que los pasos pequeños te enseñan.


Eduardo Meana


1.1.13

WAU

A veces se me cae el universo encima.
Me pasó por primera vez cuando tenía doce años. Estaba en el colegio, sentada cerca de la ventana. Alguien me pidió la goma, o yo le pedí la goma a alguien. Me dí vuelta con eso en mi mano y... WAU. Tenía una cosa que servía para borrar, algo que otro había escrito. Alguien había fabricado ese instrumento, y alguien había movido su mano agarrando otro instrumento muy delgado con grafito adentro, un material que dejaba un trazo, para escribir, ensuciar una superficie lisa con ideas. Yo estaba en un aula, en el segundo piso de un colegio de Ituzaingó, zona oeste de Buenos Aires, Argentina, América del Sur, planeta Tierra, Sistema solar, nuestra galaxia... ¡DIOS MÍO!
Qué desproporción tan extraña entre el tamaño de TODO y la goma que servía para borrar una palabra en una hoja. Casi un sinsentido estudiar lo que sea que estuviera estudiando, ¡tenía un universo a cuestas!
Alguien me llamó para que volviera a asumir mi humanidad, y no pude contar en ese momento lo que había descubierto.
Hace mucho que no me pasa. No sabría decir si es una buena sensación. Pero wau.

Ver




"Hay tanta belleza en este mundo que a veces no se si nos alcanza esta vida sola para recorrerla"

Profe de arte y cultura

Consejos de un buen viejo a otro

"Pero dejate de joder, ¡tenés más de ochenta años!
¡No tenés que juntarte más con los viejos, hablá con los pibes!"

Abuelo

2.12.12

Hablar con perros furiosos

"Un muchacho ingenuo, es enviado por su padre a rodar por el mundo para que aprenda algo. Una tras otra regresa tres veces el héroe a casa de su padre y cuando éste le pregunta qué ha aprendido, responde la primera vez: he aprendido a entender qué dicen los perros cuando ladran. La segunda vez responde: he aprendido a entender qué se dicen los pajaritos cuando cantan. Y la tercera vez dice: he aprendido a entender qué dicen las ranas cuando croan. Ante estas respuestas, el padre se siente pro fundamente contrariado. Es un hombre que encarna perfectamente los puntos de vista de la racionalidad pura, incapacitado para entender los matices del arte. Y despide a su hijo . El héroe sale de su casa sin rumbo fijo y llega a un castillo donde se le ocurre pernoctar. Pero al dueño no le quedan habitaciones libres, sólo tiene disponible la torre del castillo y en ella hay unos perros tan feroces que ya han devorado a más de un incauto. El héroe no se arredra. Recoge algo para cenar y entra sin temor en la torre. Los perros comienzan a ladrar furiosos pero él se pone a dialogar serena, amistosamente con ellos. Nace la calma y los perros le confían enseguida su secreto: ladran con tanta furia porque guardan un tesoro que hay allí escondido. Le guían por el camino del tesoro, le muestran el lugar y hasta le ayudan a desenterrarlo.

El camino hacia mi tesoro pasa también por el diálogo con los perros furiosos, es decir, el diálogo con mis pasiones, mis problemas, miedos y heridas, con todo lo que ladra dentro de mí y amenaza con tragarse mis energías.
Una espiritualidad desde arriba empezaría por encerrar los perros en la torre y se haría construir al lado un bonito chalet de ideas. Pero siempre habría que vivir allí preocupados ante la posibilidad de que un día los perros pudieran escaparse y devorar al primero que se encontraran por delante. Habría que vivir además en angustia permanente ante la posibilidad de emboscadas de las diversas concupiscencias, ante las tentaciones, constante espiritual en la vida de las personas piadosas. Y sobre todo, quedaría uno aislado de la vida. Todo lo que se reprime o se aparca queda restado de la vitalidad. Los furiosos perros ladradores están plenos de vitalidad. Si los encerramos quedamos privados de su energía, necesaria para llegar a Dios y al encuentro con nos otros mismos. La torre es un símbolo de maduración humana; la torre hunde sus cimientos en la tierra y se eleva al cielo. Es redonda, símbolo de totalidad. Si por un elevado idealismo encerramos y atamos los perros ladradores, nos condenamos a vivir en tensión permanente por miedo a que un día se suelten y salgan. Muchas veces huimos de nosotros mismos, nos da pánico mirarnos al interior por miedo de ver allí un peligroso perro. Pero cuanto más encadenemos los perros tanto más furiosos se vuelven. Se trata, por tanto, de armarse de valor y penetrar en la torre y allí, en paz, dialogar confiadamente con ellos. Pronto nos descubrirán el secreto del tesoro que guardan. Ese tesoro puede ser un nuevo impulso de vida, un nuevo estilo de autenticidad personal, la nueva manera de ser yo mismo hasta completar la imagen que Dios se ha formado de mí."



Una espiritualidad desde abajo, Anselm Grün y Meinrad Dufner

21.11.12

Animal civilizado

"Hay quien dice que los lobos, incluso los perros, no tienen cabida en una sociedad civilizada. Tras muchos años de reflexión llegué a la conclusión de que es verdad. Pero no por lo que esa gente piensa. Que Brenin era un animal peligroso es un hecho inocultable [...] Con todo, no es porque fuera tan peligroso que no tenía cabida en una sociedad civilizada. El verdadero motivo es que no era lo bastante peligroso ni lo bastante desagradable." 

Mark Rowlands (Un profesor de filosofía bastante nihilista que tenía un lobo)


* Empédocles es un filósofo griego de los presócraticos un poco chapita. De ahí el famoso y obvio chiste en alusión a su nombre "en pedo, ja-ja". Su pensamiento filosófico es divertido (dos fuerzas, el Amor y la Discordia están en un eterno tira y afloje) pero me parece que lo más ilustre es que se haya tirado a un volcán gritando "Soy inmortaaaaaaaaaaaaaal", y la leyenda dice, el Vesubio haya eructado su sandalia. El estaba convencido de que había sido una muchacha y un muchacho, un arbusto y un pez de mar. No creo en la reencarnación, pero sí en mi perro. Mi perro es Empédocles. Seguro.

20.10.12

Diuj

"Cuando algo de lo que estás haciendo se siente mal, es porque está mal."

Emma de Once upon a time. (Síp, patético de mi parte)

14.10.12

Autoconfianza

"Todos necesitamos aceptación, pero confíen en sus creencias. Aunque a los otros les parezcan raras o impopulares, aunque el rebaño diga "Eso esta maaaal"... deben encontrar su propio paso, su propia manera de caminar, en cualquier dirección, como quieran, sea ridícula, orgullosa, como sea..."



La sociedad de los poetas muertos

29.9.12

Trabar la puerta del tren

Maru- ¿No te parece que todo lo que hacemos en la vida tiene premio y castigo?
Victoria- Sí, pero también creo que el mejor modelo de vida, y también la propuesta del cristianismo, es ese de desprenderse totalmente del beneficio o del sufrimiento, desprenderse de uno mismo, darse a los demás, encontrarse en lo otro. Mirá, el otro día estaba por agarrar el tren que se estaba yendo, y dos tipos en la puerta la estaban trabando, solamente para que yo pasara. No me conocían. Trabar la puerta no les convenía para nada, es más, incluso tenían que hacer fuerza. Y sin embargo lo hacían. Esas pequeñas cosas sin sentido me parece que llenan de sentido al mundo. Cuando pensás que el amor no existe y todo se está yendo al carajo, acordate de los tipos que traban la puerta del tren para que pases.

16.9.12

"Viva la vida"

Al principio el título del CD de Coldplay no me llamaba mucho la atención. Creí que era un nombre medio abstracto. Pero en algún momento me picó la curiosidad. "Viva la vida" ¿Qué querían decir?
Recurrí, como siempre para estas cuestiones increíblemente poco trascendentales, al buen Google. Resulta que Frida Kahlo había pintado esas dos palabras en un pedazo de sandía. Desde una cama. Postrada. Después de haber sucumbido como treinta operaciones, poliomelitis, un accidente grave, y una relación tormentosa con un gran artista pero mal hombre.
Y así y todo, viva la vida.
Qué loco que generalmente digan eso, o tengan esa actitud, las personas que más quieren matar a la vida, o a las que la vida los quiso matar. Me llena de admiración ver como personas se vieron cara a cara con el sufrimiento en todas sus formas, lo sintieron en carne propia o incluso les dolió todavía más el ver cargando a otro una cruz y no poder alivianarla mucho... Y sin embargo de alguna manera encontraron un sentido.
Tal vez, en los momentos más oscuros adivinamos que existe una certeza. Quizás el sentido es buscar el sentido. Por ahí la luz se prende si le damos a la tecla.

"Dale para adelante Victoria, que a pesar de todo, la vida es linda." solía decirme mi viejo cuando era chiquita también en edad.