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26.9.13

Cercanía justa

Cualquier segundo es una puerta 
para entrar en tiempo.
Todo centímetro es una tierra
que lleva tu huella.
Cada color y cada aroma
me hacen sentir tu fantasía
jugando hacia el infinito.
En cada mirada se asoma
la intimidad de tu misterio.
Todo golpe de azada
cae sobre la tierra
con certeza de cosecha.
Cada canto verdadero
trae hasta mi corazón
el rumor de la fiesta
que ya empezó eterna
al final de mi camino.
Señor, no puedes perderte
en una clandestinidad absoluta:
yo me moriría en tu ausencia.
Ni puedes revelarte en toda tu grandeza:
yo quedaría absorbido
en el resplandor de tu gloria.
Tú eres el Señor de la justa cercanía,
del sacramento necesario
que nos permite irnos haciendo,
sin tanto frío y noche
que quede crudo nuestro barro,
ni tanto sol y mediodía
que tu fuego nos calcine.

Cruce peatonal en Ituzaingó, Buenos Aires, amaneciendo

Señor de la justa cercanía, Benjamín González Buelta sj

22.9.13

Sublime

"Puede quizás sorprenderle que le diga que el recuerdo más extraordinario de todos mis años en el extranjero es el del final de un día tranquilo, en las cumbres de los Pírineos, contemplando las llanuras y valles de Francia. [...] Mi recuerdo de aquel momento sobre el valle de Vera supera a todos los demás hasta el día de hoy.
El aire era claro, y las nubes se apilaban sobre las montañas, y justo empezaban a pintarse de rayos de rosa y oro con el sol del primer anochecer. Y de pronto comprendí que, sin dar un paso ni contar un segundo, había alcanzado ya algún otro mundo que coexistía con el mío. Sentí en torno a mí el espacio infinito, y supe que Dora y yo, y cada árbol, y cada ser humano estaban tallados de esa infinitud de tiempo y espacio.
La hoja que muere y el pétalo que se estira tienen cada uno un lugar tan importante como las montañas y las nueves enormes en el gran designio, y todos contienen las semillas de una majestad que va más allá de nuestros horizontes.
No puedo creer en el cielo que me enseñaron a esperar, ni temo demasiado su alternativa, y no obstante la maquinaria del universo que la filosofía natural nos obliga a contemplar no puede explicar tampoco tales cuestiones. En un momento así, incluso un soldado fatigado, con la mente llena de órdenes y raciones, sin duda contempla algo más que la naturaleza le muestra como lo Sublime."

 La aritmética del amor, Emma Darwin

Este es algún rinconcito de Argentina, cayéndose de Córdoba, o quizás Santa Fe.

11.2.13

Estás vivo

"Sé que hay gente que dice que estas cosas no pasan. Y es gente que olvida lo que es tener 16, o cumplir 17. Y todo esto será historia, y nuestras imágenes se volverán viejas fotos. Y todos nos volveremos el padre o madre de alguien. Pero en este momento, esos momentos no son historias. Esto está pasando. Estoy acá, y la estoy viendo a ella. Y es hermosa. Puedo verlo, ese momento en el que sabés que no sos solamente una triste historia. Estás vivo. Y ves las luces en los edificios y todo lo que te hace preguntarte... Y estás escuchando esa canción, con la gente que más querés... Y en este momento, lo juro... Somos infinitos."


-En Chañarmuyo, por alguna ruta.

The perks of being a wallflower


El instante es donde reposa toda la eternidad 
-Creo que Aristóteles en algún lugar de la Física dice algo así-.


*Notese la relación de esto con la entrada anterior. Juro que ví la película inmediatamente después de escribir la susodicha.

1.1.13

WAU

A veces se me cae el universo encima.
Me pasó por primera vez cuando tenía doce años. Estaba en el colegio, sentada cerca de la ventana. Alguien me pidió la goma, o yo le pedí la goma a alguien. Me dí vuelta con eso en mi mano y... WAU. Tenía una cosa que servía para borrar, algo que otro había escrito. Alguien había fabricado ese instrumento, y alguien había movido su mano agarrando otro instrumento muy delgado con grafito adentro, un material que dejaba un trazo, para escribir, ensuciar una superficie lisa con ideas. Yo estaba en un aula, en el segundo piso de un colegio de Ituzaingó, zona oeste de Buenos Aires, Argentina, América del Sur, planeta Tierra, Sistema solar, nuestra galaxia... ¡DIOS MÍO!
Qué desproporción tan extraña entre el tamaño de TODO y la goma que servía para borrar una palabra en una hoja. Casi un sinsentido estudiar lo que sea que estuviera estudiando, ¡tenía un universo a cuestas!
Alguien me llamó para que volviera a asumir mi humanidad, y no pude contar en ese momento lo que había descubierto.
Hace mucho que no me pasa. No sabría decir si es una buena sensación. Pero wau.