Mostrando entradas con la etiqueta Pachufrita. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Pachufrita. Mostrar todas las entradas

27.8.14

Un momento



¿Quién soy yo? ¿el sí, el no, su reconciliación?
Somos viajeros enloquecidos,
si al final el sol saldrá y se llevará
todas las lágrimas de amor

Los árboles verdes son, 
el cielo es azul,
el universo mira
de qué color eres tú. 

Todo lo que me hacía falta para abrazar mi incertidumbre era, en una noche fría, un escaloncito de alguna esquina de Buenos Aires, una canción filoflashera, un chocolate, una gran frazada y una amiga enorme.

Y segundos después el guardia del edificio puso fin a mi abrazo, reclamando nuestra retirada, acusándonos implícitamente de pseudo-linyeras.


19.3.13

En una santería con Pachufrita


Vendedor hablando por teléfono: Traeme 10 de San José, 10 de la Medalla Milagrosa, 10 de la Dulce Espera... y 50 de San Francisco que subió en el raiting.

11.2.13

Hormigas-Infinito

"Vos vas a lograr grandes pequeñas cosas. Vas a ver" 
Pachufrita

"Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espere algo de nosotros. Dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y, en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continua e incesantemente. Y respondamos no con palabras, ni con meditaciones, sino con el valor y la conducta recta y adecuada. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a las cuestiones que la existencia nos plantea, cumplir con las obligaciones que la vida nos asigna a cada uno en cada instante particular."

Viktor Frakl, El hombre en busca de sentido


Hace unas semanas en lo de mi tía descubrí colgadas de un perchero dos fotos, la Madre María Teresa de Calcuta al lado de dos motoqueros en blanco y negro, con toda la pinta de estar haciendo un largo viaje. No tengo idea quienes eran, y tampoco lo pregunté porque estaba ocupada tratando de entender que había en aquellas imágenes que me sacudía tanto.
Eran imágenes de vida totalmente diferentes. Viajes muy distintos. 
Todo el año un par de mis compañeros filosofales estuvieron discutiendo sobre Leibniz y el infinito en acto. No entendí ni jota del problema matemático, pero de repente me dí cuenta del abismo sin fondo que es cada persona.
Una canción de Calle 13 dice que hay seis mil millones de habitantes. Seis mil millones de personas únicas e irrepetibles, con diferentes historias personales, culturales y sociales, creencias, religiones, libertades, gustos, sueños, metas, valores, caracteres, pensamientos, sentimientos... 
¡Cada persona es un infinito en acto!  Cada persona mira el mundo desde sus ojos, con sus propios colores y perspectiva, ocupando un lugar en tiempo y espacio que nunca va a poder ser abarcado por otro.
Somos infinitos e ínfimos a la vez. Somos hormigas. Conocemos hormigas, nos movemos en un hormiguero. Ayudamos a hormigas. Nuestro infinito nos desborda, y lo compartimos y forjamos en conjunto,  pero nada de lo que hagamos va a iluminar a todos los demás.
Sospecho entonces que todo esto se trata de conocer nuestro propio infinito de hormiga y asumirlo, hacerlo propio. Conocernos, aceptarnos, querernos. Encontrarnos en otros infinitos hormiga y así ensancharnos. Ser otra foto colgada en el perchero de mi tía. Una foto en blanco y negro o en color, en cualquier lugar del mundo, en una moto o firmes en la tierra, pero una foto nítida, una fotaza. Una foto que valga la pena ser vista, que arranque una sonrisa. 

* Esta es una hormiga-infinito a la que le debo gran parte de mi hormiguitez infinitada (La trexis)

31.12.12

Agonizando 2012

Hace días que estoy atenta al inminente final de año, pero por alguna razón no podía pararme a contemplar el paso del tiempo y hacer el útil balance, que escrito o mental, hace todo el mundo. Ahora al 2012 ya le quedan pocas horas... y sigo en bolas. 
Desfilan por mi cabeza los momentos significativos del año sin orden alguno: una bajada empinada desde el dique de Chañarmuyo, las canciones en el auto de la Nous, mates con una monjita a través de la reja del Carmelo, el abrazo de mi hermana cuando llegué bastante intacta a la Basílica de Luján, una luna naranja desde la costanera en Mar del Plata, la risa de Rochi cuando un avión chocó contra el escenario de Roger Waters, un nene de Barrionuevo reventando globos mientras se reía desde mis brazos, el montón de nuevas personas que me crucé (y yo que creía que había agotado mi capacidad de conocer gente extraña, já), y el submontoncito de ellas que cobraron un gran protagonismo en solamente un año, etcétera, etcétera, etcétera...
Na, no puedo balancearlo. ¡No me entra todo el año en la cabeza! Me pasaron demasiadas cosas, y batí todas las expectativas. ¡Sobreviví al primer año de mi carrera! Y además de las declinaciones de latín y griego aprendí orgullosamente a hacer un omelette (¡!), andar en bicicleta y caerme con una buena canción de fondo y mucho estilo, masomenos juego al truco y soy toda una experta en el transporte público (Bueno, no la tengo super clara, pero todo lo que aprendí amerita por lo menos una licenciatura).
Cumplí dos importantísimos sueños que tuve toda mi vida: Fui a un boliche en pijama con amigas (también disfrazadas), y me fui con la Trexis "a donde nos lleve el Sarmiento" (terminamos en Luján, después de un tren cancelado, uno con un ventilador despidiendo humo y olor a quemado, y un colectivo)
Aprendí que de verdad el pensamiento positivo pesa viendo a la Nous recontra concentrada estudiando con confianza y a mi misma y a Juampi llegando a la segunda parada rumbo Luján bailando Gangam Style. (Nos preguntaron si recién salíamos y se rieron cuando contesté que teníamos encima como cuarenta kilómetros)
Quise saber más de mi religión, tener bases para defenderla, y conocí maneras de creer recontra diferentes, discutiendo mucho en paz y no tan en paz, aprendiendo de todos y revalorando lo que tenía en casa, lo que absorbí y sigo absorbiendo del que siempre va a ser mi colegio.
Nunca fui muy estática, pero este año me zarpé. Tuve tantos momentos buenos, como la maravilla de saborear el principio de no-contradicción, y estuve recontra perdida, creo que nunca la pasé tan mal. Y también creo que nunca la pasé tan bien. Y todas las situaciones las compartí con gente que se bancó mis problemas objetivos y los problemas de mi retorcida cabeza conmigo. Gente de toda la vida, y gente que conocí hace unos meses. Gente como Pachufrita que casi lloró conmigo el problema de los universales, y mis viejos que sin entender un pomo qué les estaba diciendo, también estuvieron.
Me estoy salteando un montón de cosas, pero bueno. Funes el memorioso hay uno solo, y de cualquier manera no podría analizar todo, porque más que nunca hubo de esos momentos sin palabras que solamente tienen sentido si se asoman a mis ojos.
No sé si habré cambiado mucho, no sé muy bien como soy ahora, pero por lo menos soy más consciente de mí misma. Cada vez se más que menos sé. Pero me encuentro así, y también con otros. Creo que crecí siendo yo misma. Me voy a ocupar de mantener encendida mi chispa idealista siempre, por las dudas.
Quiero seguir descubriéndome en el año que viene. Esa es mi super meta, y también lo que le deseo a todo el mundo: Aceptarme a mi misma, confiar en mi y en Dios a través mío. Vamos a pasar toda la vida con nosotros mismos, así que mejor hacernos amigos. 
Sueño un montón más para el año que viene. Escribir más, bloguear más, leer más, estudiar más, pintar más, crecer más en la fe, encontrarme más con los demás, ayudar más, entender más, preguntar más, saber más, querer más. Vivir más. 


(Fiaca buscar una foto más acorde)

19.11.12

Prejuicios

Cosas que suelen pasar cuando tenés a una Pachufrita de amiga:
1. Volver a su casa empapadas a las cinco de la mañana.
2. Ir a comprar Melbas enfrente de la parada, porque su estómago no puede estar sin rumiar algo por más de 60 minutos seguidos. (Y esa característica suya influye directamente en el ensanchamiento de mis caderas)
3. Que un pibe desconocido en el bondi nos pida galletitas y se nos siente al lado a intentar, pobre iluso, conquistar a mi amiga.

No sé en que momento tiró su pobre porcentaje de posibilidades por la borda. Pero primero la acusó de cheta por vivir en Recoleta (Creo que la palabra era "bacana" o algo así, y creo que vive en Recoleta, pero en realidad no tengo idea de la diferencia en los barrios de capital, caminas ocho cuadras y estás en otro lado. Qué se yo...), y después cuando le dije donde estudiábamos dijo algo de un crucifijo e inmediatamente preguntó acusador si estábamos en contra del matrimonio homosexual, y todavía más, sorprendido por nuestra respuesta bastante progresista, preguntó cuantos de nuestros compañeros pensaban como nosotras.
 En realidad no me parece que esté mal tener prejuicios, creo que es algo natural. No puedo detener a mi cabeza irrespetuosamente reflexiva, pero tampoco lo considero muy pertinente. El problema, me parece, viene cuando nos quedamos con eso del cual no tenemos fundamento suficiente y lo aplicamos como si lo tuviéramos. Por ejemplo, no está mal tenerle miedo a un pibe porque tiene pinta de chorro, y tampoco asustarse si nos pide la hora. Ahora, si le contestás mal innecesariamente o te hacés el tarado solamente por como se ve... Y, yo creo que estás confundiendo a la verdad de la milanesa con tu pobre visión de la realidad.
Victoria: ¿Ves? Realmente sos muy prejuicioso.
Prejuicioso: ¿¡Prejuicioso!?¿Por qué?
Victoria: ¿Cómo por qué? Pachu es la persona menos cheta que conocí en mi vida, (no le dí detalles, pero suele ir a bailar básicamente en pijama, entre otros ejemplos ilustres de su desapego a lo material) y decís que es así solamente por donde vive.
Prejuicioso: ¡Yo no dije que ella era así!¡Yo dije que ese barrio era de chetos!
Pachufrita: No des vuelta las cosas.
Victoria: Bueno, en la premisas del silogismo implícito que formulaste está también implícita la conclusión. Si el barrio es cheto, por extensión todos los individuos lo son. (Intenté no reírme a carcajadas mientras esgrimía mis pobres conocimientos de lógica totalmente fuera de contexto) Y en segundo lugar nos acusaste de neonazis por ser católicas.
Prejuicioso: ¿¡Neonazis!? !Yo no dije que eran neonazis! (Bueno, en realidad tenía razón. Me encanta exagerar cuando discuto porque sí. Ahora que lo pienso, eso es muy sofista de mi parte. Nooooooooooo)
Pachufrita: ¡Qué no!¡Dijiste del crucifico, y qué se yo qué!
Prejuicioso: ¡Pero...
Pachufrita: Esta conversación ya no me gusta. Mejor no digamos nada.
Victoria: Tenés razón.
Pachufrita: Contemplemos el silencio... (Se pone a mirar por la ventana)
Victoria: Sí, ¡El Logos! (Me pongo a mirar por la ventana contraria)
Prejuicioso: ¿?

Y eso que no le dijimos que estudiamos filosofía.


Libérate de los prejuicios muchacho. De verdad te digo.

19.9.12

Haz tu cabeza estallar

Victoria: ¿Saben qué pienso? Esta búsqueda puede ser dolorosa, pero también nos hace muy felices. ¿No va a ser trístisimo no tener nada más que buscar cuando estiremos la pata?
La Nous: No Vicky, al contrario. Tenés que pensar que todo va a ser puro conocimiento, nada te va a hacer mal, nada te va a faltar.
Pachufrita: Sí... Yo re pensé en eso. Tenés razón en lo que decís, pero también pensá en lo que dijeron a principio de la semana de hasta qué punto se puede conceptualizar la vida. Porque pensar no es vivir, pero no se puede vivir sin pensar. ¿Entendés? Hasta que punto dejar fluir y detener. Bah, eso creo yo. Creo que estoy en pedo.


1.9.12

Callate y escuchá

-Inspiración proveniente de Pachufrita y la Nous-

La Verdad corre como un ratón escurridizo entre diversos paisajes, mientras la sigo torpemente. Estoy intentando darle con una pala. Tenaz, pero impaciente y violenta, llega un punto en el ineludiblemente que se me acaba el aire. Me doy media vuelta llena de moretones, con dolorosa resignación, hasta que me agarra desprevenida. Aparece, se asoma otra vez con una risita burlona. Entonces vuelvo a empezar la carrera.
En una de mis cacerías al fin me doy cuenta de que esto no está funcionando. Se me viene el mundo abajo: nunca voy a poder tenerla, estoy segura. Es imposible.
Primero intento evadirme, olvidarme del motivo que me impulsa a perseguirla. No es importante, ¿Hay acaso algo importante?¿Hay algo trascendente? Nah, no me importa nada.
Intento convencerme que no la necesito, no la quiero. Me voy lejos intentando escapar a toda pregunta. Pero sabía desde el principio, y ahora lo redescubro, que no puedo escapar.
La compañía del eterno interrogante, viejo amigo, llega a ser insoportable. Pide a gritos que siga, pero sé muy bien que no puedo más.
Me rindo.
Tiro la pala a un costado y abrazo a la pregunta, aunque me quema. No me queda otra, es todo lo que tengo, y aprendí a quererla.
Una luz se prende en mi cabeza en el medio de mi desesperación, porque sí, estoy desesperada.
Callate y escuchá. 
Es mi voz, pero no estoy segura de haberlo dicho. No sé si ese sonido salió de mi, o de afuera. Quizás me lo imaginé...
Pero hago silencio. Suavizo mi respiración. Puedo oír al aire entrando a mi cuerpo, y sorprendida, también escucho a otros. ¡No estaba sola! Ahora puedo sentir como todo respira. Todo vive.
Ya no estoy corriendo, así que abro bien los ojos, me detengo a observar. Qué loco, no solamente hay otros que respiran. También hay otros que miran. Muchas miradas diferentes se topan con la mía.
De algún lado, sin previo aviso, aparece. La Verdad se pasea muy pancha entre nosotros. Es tan luminosa que no puedo verla bien, pero estoy bastante segura que me está sonriendo. Veo su reflejo brillante en otros ojos y le prometo llevarla también conmigo.




Próximamente me compraré unos anteojos de sol.

16.6.12

Salto.

Todas las carencias en el hombre resultan dolorosas, somos seres carecientes: nadie es perfecto. Es triste que a alguien le falte algún sentido, que tenga hambre, que nunca nadie le haya enseñado nada, o que nadie lo haya querido. Pero la ausencia que me provoca más dolor en las personas es la de pensamiento, no cuando de lo que se carece es de capacidad física, sino cuando la carencia es de la voluntad. Las personas voluntariamente pobres de alma. 
No deja de resultarme dolorosamente llamativo encontrar este rasgo en el día a día, en mayor y en menor medida. Personas que ante situaciones concretas que no podrían dejarlas al margen se quedan calladas, esquivan la mirada, le restan importancia. ¿Cómo hacer para esquivar algo que te atraviesa de lado a lado? ¡Y de alguna manera lo logran! Tienen escudos superpoderosos hechos de pragmatismo, individualismo, y otras formas de zombidización.  
El otro día hablando con un joven buen amigo sobre otra persona, me dijo: "Ella no cree. Bah, cree que "hay algo", que es solamente una forma cobarde de no creer." Vale aclarar que uno puede creer "en algo" de muchas maneras. Hay tantas formas de creer, de no creer, de empezar a creer y de dejar de creer, y hay múltiples razones para ser ateo, el ateísmo ideológico es una respuesta muy cuerda a una inquietud esencialmente humana. Entiendo la Fe en religiones que no sean la mía, ¿Pero qué es esto de creer en la posibilidad de que exista un sentido en todo, adivinarlo un poco entre muchísimas dudas, y no investigarlo? ¿Cómo vivir esquivando la pregunta que nos persigue en una cuatro por cuatro todo terreno? No puedo entenderlo. Y enserio, hablé de todos estos temas que no pasan por televisión con casi todas las personas que me crucé en mi vida. Familia, amigos, amigos de amigos de amigos, compañeros, profesores y personas que conocí en distintas actividades, remiseros a patadas: he tenido charlas muy insólitas con gente diversa, gente loca de remate, gente loca un poco nada más y gente loca que se hace pasar por cuerda. Puedo encontrar un sentido en la mayoría de las cabezas que conozco, pero no en aquellas cuyos dueños se esfuerzan por esquivar la búsqueda de sentido. No solamente en el aspecto religioso, cierran la persiana a todo aspecto de realidad un poquito profunda. 
Cuando alguien se pone a hablar de política, o del espacio, o del documental sobre los cazadores de cazadores de tigres del National Geography, ruegan cambiar de tema, se vuelven a refugiar cómodamente en lo que pasó ayer en Tinelli, en la película yankie pedorra que estén pasando en el cine, en el histeriqueo con el chico/a de turno y se ríen con la misma risa carente de humor. Los días transcurren según la preocupación de como malgastar el fin de semana al máximo, antes de volver a ser esclavos de la rutina-no pueden darse cuenta que sus espacios de entretenimientos siguen siendo rutinarios-. 
De verdad, hay personas que creen vivir de la manera más pragmática esquivando precisamente la pregunta de las preguntas: ¿Por qué?¿Por qué todo esto?. Y no hay forma de que el para se quede en para, tarde o temprano necesariamente aparece el porqué. ¡Pero de alguna manera lo esquivan!
Ay, ¡Qué ganas de sacudir al mundo! ¿Cómo pueden estar tan apagados? ¡Todos estamos vivos muchachos! Y no puedo empujarlos, nadie puede, porque el movimiento que les falta es de adentro. Solamente confío en que viendo como tanta gente de colores algún día se les ocurra encender motores, por lo menos un ratito. 
Hay cosas que ineludiblemente encienden ese motor, pero que genial debe ser tenerlo en marcha 24 hs, sin vacaciones. Llega un punto que cualquier cosa lo prende, un edificio viejo, el reflejo de la luz en el papel de un caramelo en el suelo, la sensación de sacarle la cáscara a una mandarina. Al final cualquier cosa puede ser un puente al otro aspecto de lo mismo, cualquier cosa abre un abismo inabarcable sin fin, lugar idóneo para jugar a las escondidas con el que quiera acompañarnos vacío abajo.
Y así como lo que más me duele es ver personas esquivando estos pozos, creo que lo que más me hace feliz es ver a alguien saltando. ¡Fuera abajo!

*Lucy, una pequeña amiga de Chañarmuyo. PH Pachufrita